Los errores del enemigo

Me encuentro en un momento como espectadora en que con cierta clase de películas, desde los cinco minutos me siento vidente, y en un trance mamalón (por lo general malísimo) veo el motivo por el  cual desperdicié mis aprox. 45 pesitos. O pienso que tal vez tuve por error el guion o libreto de alguna persona de la producción muy  despistada por cierto,  que paseaba  -casual- por la bella Tonalá y lo leí mientras no tenía nada mejor que hacer, o tal vez soy la millón-una persona que me doy cuenta de la fórmula tan cínica que usan los directores que sin más, decidieron vender su alma al diablillo comercial.

Es el caso del hasta ahora desconocido para mi James Kent, y su  quemada historia  de  amor prohibido en un tema quemado por el arte cinematográfico  como la posguerra, en una superflua e insustancial producción: Viviendo con el enemigo (The Aftermath, 2019) y ese no es mi principal problema.

Les platico. La actriz principal keira knightley, había sido hasta antes de este film, el bello rostro de historias de amor que merecían un lugar en tu top ten de pelis para recordar que el amor es “real”. Y puedo mencionar dos dignos ejemplares: “Orgullo y Prejuicio” (Pride & Prejudice, 2006) y “Expiación, deseo y pecado” (Atonement, 2008). Y por lo que más me lamenté al ver esta película, fue por aborrecer la actuación de la que filmes antes, haría sacudir a cualquiera que no fuera un robot, claro está.

Es por eso que entendí o recordé que el buen oficio del cine está en el director y no el actor. Y es un tema de discusión acalorante, pero no me puedo explicar cómo es que teniendo a la misma actriz, el mismo tema -2da guerra mundial- y mismo presupuesto, se vea tan lejana al resultado de un especialista como John Wright.   

En primera, los personajes parecen estar incompletos y sin personalidad, con relaciones triviales que tan solo muestran lo forzado que puede llegar a ser enamorar a dos personajes con un solo un beso. El argumento no tiene la parte humana e irresistiblemente caótica para entender el porqué  de las acciones de los personajes. No, en esta película solo pasa, porque así es la vida ¿no? no termina de enganchar con sus diálogos que si bien, a como se ve el ritmo de la historia podrían ser algo como ¿Ya desayunaste? ¿Cuál es tu color preferido? (hipérbole), en repetidas ocasiones la fotografía es un mediocre duplicado a la esplendorosa de Expiación.

 Y como menciono en las primeras líneas  de este deshago, los errores que personalmente considero exorbitantes: el hijo muerto -ya chale con querer sensibilizar al público con familiares muertos-, escenas de sexo explicitas sin justificación – el mejor director es aquel que te hace verlo sin necesidad de la imagen, y sobre todo en los asuntos cachondos-  y bueno, que no está padre saber el final media hora antes de que acabe, digo a nadie le gusta lo previsible, o al menos no para mí, me resulta una pérdida de tiempo.

Sin embargo, este drama  -literal- también tiene cosas buenas, como un notable diseño de producción, un bello diseño vestuario, y que al minuto exacto 109, se termina la película.   

Deja un comentario