
Es difícil referirse de forma negativa a una película que, para empezar, la premisa esencial trata acerca de nada más ni nada menos que de The Beatles. Sumando que naturalmente se trate de una feel-good movie – característico de su guionista Richard Curtis (About time, 2013) – y que la dirección corra a manos de uno de los más versátiles realizadores como Danny Boyle (Slumdog Millionaire, 2008).
Sin embargo la promesa de Yesterday (2019) no termina de cuajar y me llena de intriga saber porque algo que parecía tan prometedor, solo consiguiera ser una anécdota más del cine.
La historia es esta: un cantautor británico sueña con triunfar en el ámbito musical siempre acompañado del apoyo de su representante y amiga. Después de un fenómeno inexplicable a nivel global y un accidente vial, el chico se encuentra con un mundo al que no recuerda a The Beatles, más que él. Aprovechando el inexplicable suceso, decide apropiarse de las canciones y así convertirse en la máxima estrella del momento.
Hasta ahí va bien ¿no? El problema son las expectativas, ya que se esperaría que el filme sea un punch musical con todo lo necesario para convertirse no en un homenaje al cuarteto de Liverpool, sino en EL Homenaje.
Contaba con todos los recursos. Buena historia, buenos actores – frescos y desenvueltos los protagonistas Himesh Patel y Lily James- y -maldita sea- con la posibilidad de explotar porque rayos un desconocido se convierte en el autor más famoso y talentoso del mundo a base del soundtrack más espectacular de todos los tiempos.
El problema es que el guion – o en todo caso la dirección- no fue más ambicioso y se conformó con una historia de amor – que ni siquiera es tan interesante- y terminó por opacar la grandeza de la premisa.
Mucho tiempo mal empleado a un romance que no marca nada nuevo, que es completamente olvidable.
Sumándole la innecesaria participación –promoción o yo que sé- de Ed Sheran, para darle más modernidad al asunto.
En términos musicales me parece que es buena la elección del soundtrack, sin embargo da la impresión que el protagonista no termina por interpretar por completo ninguna de las canciones, y que además, la adaptación y la voz del actor, no son precisamente lo que hace destacar los momentos musicales.
Por otro lado, el filme toca –muy por encimita- temas acerca del monstruo que es la industria musical. La oportunidad ideal para plantear el tema de la moral y los valores, y nada mejor que anotarlos por uno de los integrantes más queridos de la banda legendaria.
Lo mejor del filme sin duda será el humor ingenioso y sencillo.
Y pese a todo lo que antes suscribo, la realidad es que Yesterday no es mala, es predecible pero es entretenida. Aunque no cumple o sobrepasa las expectativas, aun consigue – sorpresivamente-, ser una buena experiencia cinematográfica y salir de la sala con una sonrisa.
Linda, sería el mejor adjetivo para calificar el filme que tal vez lo tenía todo, y terminó por convertirse en una representación de sus hermanas películas hijas de su mismo guionista.
Nada nuevo.
